La Adicción a la Comida ¡Es Real!, ¿o no?
Por Juan Jerezano
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Resumen de clase
Hola chicos, espero que se encuentren muy bien. Bienvenidos a una nueva edición de Más o Menos Académica. Hoy, en nuestra edición de agosto, decidí cambiar un poco el enfoque y hablar sobre nutrición, específicamente sobre si la adicción a la comida es real o no.
Este tema me parece muy interesante, ya que durante mi especialidad me encontré con la discusión sobre la adicción al azúcar y si realmente existe evidencia que lo respalde. Aunque en ese entonces la evidencia era escasa, ahora tenemos más datos y un panorama más claro.
Los objetivos de la clase de hoy son:
1. Definir el concepto de adicción a la comida.
2. Explorar los métodos diagnósticos actuales de adicción a la comida.
3. Identificar las limitaciones de estos métodos diagnósticos.
4. Presentar conclusiones basadas en la evidencia científica disponible.
Primero, vamos a definir qué es la adicción a la comida. Según los neurobiólogos, las adicciones implican comportamientos persistentes, compulsivos e incontrolados que son tanto inadaptativos como destructivos. Esto significa que una persona puede continuar con estos comportamientos a pesar de que sean perjudiciales para su salud.
Ahora, sobre los métodos diagnósticos, el DSM-IV y el DSM-V han clasificado los trastornos relacionados con sustancias y adictivos, y se han desarrollado escalas como la Yale Food Addiction Scale (YFAS) para evaluar la severidad de la adicción a la comida. La versión 2.0 de esta escala y su versión modificada han intentado adaptar los criterios diagnósticos para incluir comportamientos alimentarios.
Otro método es la resonancia magnética funcional (fMRI), que ha mostrado activaciones similares en los centros de recompensa del cerebro cuando se consumen alimentos y sustancias adictivas como la cocaína. Sin embargo, este método tiene limitaciones significativas. La fMRI mide el flujo sanguíneo en el cerebro, pero no puede identificar qué neurotransmisores están involucrados ni si están inhibiendo o estimulando la actividad. Además, factores endógenos y exógenos pueden influir en los resultados, lo que complica su interpretación.
A pesar de estos métodos, la Asociación Americana de Psiquiatría no reconoce la adicción a la comida como un diagnóstico en el DSM-5-TR. Los estudios de neuroimagen no están validados para caracterizar las respuestas neurobiológicas que determinarían una adicción a la comida. La regulación de la ingesta de alimentos está mediada por múltiples sistemas neuroendocrinos, lo que añade complejidad al diagnóstico.
En cuanto a la regulación de la ingesta de alimentos, factores químicos y mecánicos actúan conjuntamente para producir sensaciones de saciedad. Por ejemplo, hormonas como la grelina estimulan el apetito, mientras que otras como la leptina e insulina inhiben el apetito y aumentan el gasto energético.
Para concluir, hay puntos clave a considerar:
- La comida tiene componentes homeostáticos y hedónicos, satisfaciendo necesidades biológicas y de placer.
- Las drogas de abuso pueden interactuar con vías de recompensa similares a las de los alimentos, pero esto no implica que compartir estas cualidades adictivas ayude a desarrollar intervenciones efectivas.
- El control del apetito involucra mecanismos homeostáticos y señales ambientales, no solo la liberación de dopamina.
- El valor de recompensa de los alimentos debe considerarse dentro del marco del balance energético para abordar la obesidad y el consumo excesivo de alimentos.
Desde mi perspectiva personal, la adicción a los alimentos ultraprocesados es un tema controvertido pero importante. Aunque ciertos alimentos pueden desencadenar respuestas similares a las adicciones a sustancias, la evidencia no apoya que el valor de recompensa por comer comparta el mismo patrón biológico que los trastornos por adicción. No considero que la adicción a los alimentos sea una patología reconocida actualmente.
Espero que hayan disfrutado de esta clase. Si es así, compártanos en sus redes sociales para ayudar a difundir nuestro contenido. Nos vemos en la próxima edición. ¡Hasta pronto!
Referencias
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